VISITAS RECOMENDADAS
Conocer Béjar
La ciudad de Béjar, cuyo casco antiguo fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1974, es cabecera de partido judicial y capital de la comarca. Se encuentra situada en el extremo suroriental de la provincia de Salamanca, limitando con las provincias de Ávila y Cáceres y dentro del espacio geográfico y administrativo de la Comunidad de Castilla y león. Asentada sobre un cerro granítico alcanza una altitud media sobre el nivel del mar de 960 metros y tiene una extensión de 23’62 km2.
Los orígenes de la ciudad se remontan al siglo IV antes de Cristo, en tiempos de los vetones, quienes aquí tuvieron asentamiento. A lo largo del tiempo, romanos, visigodos, árabes y todos los pueblos que han ido desfilando por la península, dejaron su huella en Béjar, aunque en la actualidad sus restos han quedado prácticamente extinguidos con el paso de los siglos. La historia de Béjar alcanzó su estabilidad con la llegada de los Zúñiga en el siglo XV quienes la gobernaron, a modo de feudo, durante varios siglos. En el siglo XIX dejó de ser la villa de los Zúñiga para convertirse en la “Muy Leal”, “Noble”, “Liberal y Heroica” ciudad de Béjar.
El título de “Ciudad” fue concedido por Isabel II en 1850. Fue declarada “Muy Leal” por los Reyes Católicos, merced a la ayuda prestada en las conquistas de Loja, Málaga y Granada en 1492. Alfonso IX le otorgó el título de “Muy Noble” por la colaboración de los bejaranos en la conquista de Cáceres en 1.229. Finalmente, Mereció el título de “Liberal y Heroica” por la tenaz resistencia de los bejaranos ante el asedio de las tropas realistas en la revolución “La Gloriosa” de 1.868, que supuso el destronamiento de la reina Isabel II.
Principales monumentos
La Muralla árabe data del siglo XI y está construida en mampostería de granito. En la actualidad se conserva en buen estado la parte occidental, con las puertas del Pico y la de San Pedro o San Antón.
El Palacio Ducal es un gran edificio, semejante a una fortaleza, fue edificado por los Zúñiga en el siglo XVI. En su patio interior podemos contemplar un bello ejemplo de arquitectura renacentista. Actualmente alberga un instituto de Enseñanza Secundaria. También edificado por los Zúñiga como residencia de verano, concretamente por el Duque Don Francisco de Zúñiga y Sotomayor en el año de 1.567, Béjar cuenta con el jardín histórico-artístico “El Bosque”, un parque señorial compuesto por palacete, estanque, jardines y fuentes.
La Plaza de toros de El Castañar es la más antigua de España, su primera construcción en planta cuadrada data de 1669. Posteriormente, en 1711, fue reformada adoptando una forma octogonal. Tras una excelente restauración se reinauguró el día 9 de agosto de 1.996.
El Ayuntamiento, un edificio de estilo renacentista está enclavado en el marco de la Plaza Mayor, que conserva sus soportales de cantería. Este noble edificio procede del siglo XVI, tras haber sido alhóndiga y cárcel, ahora alberga, tras su restauración, las casas consistoriales.
El Convento de San Francisco fue uno de los primeros que fundaron los franciscanos en esta zona en el siglo XIII. Actualmente rehabilitado y restaurado, alberga las dependencias del departamento de Cultura del Ayuntamiento: Casa de la Cultura, salas de exposiciones y salas polivalentes. Destaca la elegante sencillez de su claustro, en el que abundan los escudos nobiliarios.
Béjar cuenta con varios museos. El Museo Mateo Hernández, situado en la plaza de Martín Mateos, que cuenta con biblioteca, salas de exposiciones y una importante colección del mundialmente conocido escultor bejarano Mateo Hernández, también contiene obras del escultor, igualmente bejarano, Francisco González Macias. El Museo Judío de Béjar David Medul, muestra el legado que dejaron los judíos, asentados en la ciudad desde finales del siglo XII hasta su expulsión y destierro en 1.492, que constituyeron en Béjar una “aljama”, entidad administrativa de rango superior a la “judería” con diversas instituciones y servicios de orden religioso, social y humanitario. El Museo Legado de Valeriano Salas, que se encuentra ubicado en el Centro Municipal de Cultura San Francisco, reúne pintura española del siglo XIX, diferentes pinturas de las escuelas europeas, figuras y objetos de arte oriental, entre otros fondos. Finalmente, el Museo Textil, situado en un tramo del río “Cuerpo de Hombre”, ligado a su tradicional industria, será inaugurado próximamente. A lo largo del río, que atraviesa toda la ciudad.,discurre una interesante ruta turística denominada “Ruta de las Fábricas Textiles”, que constituye un agradable paseo fluvial.
Las numerosas iglesias de Béjar, ofrecen una buena muestra de su importancia histórica. La Iglesia de Santiago, templo del siglo XII ahora reconvertido en centro cultural. La Iglesia de Santa María, con origen románico tiene añadidos en estilo mudéjar, el ábside, y otras reformas posteriores, en su interior existe un hermoso retablo del siglo XVII. La Iglesia del Salvador, edificada en el siglo XIII, ocupa un rincón de la Plaza Mayor; fue ampliada en el siglo XVI, sus tres entradas tienen estilo gótico. La Iglesia de San Juan Bautista, del siglo XIII, ha sufrido numerosas remodelaciones a lo largo del tiempo siendo la última en el siglo XVIII; cabe destacar en ella su artesonado de estilo mudéjar, el ábside de estilo románico y la lápida del licenciado Bartolomé López Dávila del año 1.630. El Santuario de Nuestra Señora del Castañar. dedicado al culto de la Patrona de Béjar está rodeado de un hermoso bosque de castaños, su construcción comenzó en el año 1.600, culminando sus diferentes reformas en 1.730. De reciente construcción, la Iglesia de Santa María del Pilar es de estilo neorrománico italiano, su torre, separada de la nave principal, se comunica con ella a través de un pasadizo volado, cuenta con unas vidrieras policromadas de hermosa realización.
Gastronomía
La cocina tradicional de Béjar tiene como base fundamental la carne y el aderezo típico de toda la zona castellano-extremeña (machado de perejil y ajo junto con tomillo salsero, laurel, orégano hierbabuena…). El plato estrella y típico de la localidad es el “Calderillo Beajarano” (elaborado con aceite de oliva, carne de choto, patatas, ajo, perejil, laurel, hierbas aromáticas, tomate, cebolla, pimientos, pimentón y guindillas picantes). Otros platos locales son: el “Zorongollo” (a base de tomate, cebolla, pimientos, atún y huevos cocidos) y los “Limones” (guiso preparado con chorizo huevo, limón y naranja), todo ello regado con “aloque”, vino típico de la ciudad. Como especialidades propias de La zona en Béjar se elaboran las “Patatas Revueltas” o “Patatas Revolcones”, las “Perrunillas”, “Huesillos”, “Mantecados” y “Bollos Maimones”.
Fiestas
El calendario festivo de Béjar es muy variado y abarca los doce meses del año. La primera fiesta es la de San Antón, 17 de enero, en la que se bendicen a los animales domésticos y mascotas, tras la fiesta religiosa es tradición comer el chorizo con la “mantelá, un panecillo pequeño aderezado con anises. El 3 de febrero se celebra la festividad de San Blas, en la que, según la tradición, los bejaranos portan cintas estrechas de diferentes colores, que han pasado por las manos de la figura del santo, para evitar enfermedades de garganta. La Semana Santa en Béjar ha sido declarada de “Interés Turístico Regional” y cuenta con hermosas figuras con las que procesionan sus antiguas cofradías.
El domingo de Pentecostés marca la celebración del barrio de la Antigua, tras la que tiene lugar, el lunes, la fiesta de “Los Paporros” (apelativo de los naturales de la localidad serrana de “La Garganta”) y el martes, siete semanas después del domingo de pascua, la Romería de la Peña de La Cruz.
Una de las fiestas que identifica a la ciudad de Béjar en todo el territorio nacional es la del Corpus Cristi, también declarada de interés turístico regional, en cuya procesión participan los “hombres de musgo”, singulares figuras que escenifican una leyenda que los sitúa como autores de la reconquista de Béjar a cargo de los cristianos. El día 24 de junio la ciudad celebra la fiesta de “San Juanito” en la que los niños y niñas bejaranos adornan todas sus calles con altares de flores y guirnaldas en honor del santo.
Las fiestas patronales de Béjar tienen lugar en torno al día 8 de septiembre, festividad de Nuestra Señora del Castañar, día en que tiene lugar una multitudinaria romería en torno al santuario de la Patrona en el monte del Castañar, que culmina con una tradicional corrida de toros en la plaza más antigua de España. Las ferias de la localidad tienen lugar en mayo y septiembre, coincidiendo éstas últimas con al festividad de su patrono, San Miguel, el día 29 de septiembre.
Villa de Candelario
Un paseo por la Villa
Pocas veces encontraremos un resultado tan armonioso y atractivo como el que se da en Candelario de la fusión entre la naturaleza y el ser humano. Sus calles, sus rincones, su arquitectura tradicional, sus regaderas, sus fuentes, sus fiestas y sus gentes consiguieron en 1975 la declaración de Conjunto Histórico-Artístico.
No lo dude, a Candelario le sobra encanto como para afrontar su visita sin rumbo fijo, a pasos perdidos, dejándose sorprender a cada recodo de sus callejuelas. En cualquier caso, una forma perfectamente válida para obtener una imagen global de su entramado urbano puede ser seguir el recorrido que a modo de ejemplo proponemos.
Partimos de la Plaza del Humilladero, donde se encuentra la Ermita del Santísimo Cristo, cuyo origen es anterior al siglo XVII y en cuyo interior se encuentra la talla de madera del Santísimo Cristo del Refugio. Después de observar una de las panorámicas más bellas y representativas de la Villa con la Sierra al fondo, subimos por la calle Mayor, que con una pendiente media próxima al 12% nos llevará hasta el Cantón, lugar donde encontremos a nuestra derecha el Ayuntamiento (S. XIX) y enfrente, subiendo por la calle del pintor Núñez Losada (antigua Cuesta de la Romana) la iglesia de La Asunción (S. XIV-XVI), que cuenta con el artesonado mudéjar mas antiguo e importante de la comarca.
Si al salir de la iglesia tomamos la calle Filomena Girón, al fondo veremos una gran casa señorial, que antaño separaba el barrio judío, a la derecha, del barrio cristiano, a la izquierda. Así llegamos a el Chorrillo, punto desde donde se comienzan a canalizar las típicas regaderas de Candelario y extremo más alto de la Villa, desde donde se pueden apreciar unas buenas vistas de la Sierra.
Ya en nuestra bajada de regreso, lo aconsejable será callejear, procurando pasar por la Plaza del Solano y la Plaza Vieja, para salir a la calle de Pedro Muñoz Rico (antigua calle de La Regadera) que nos conduce nuevamente a la Plaza del Humilladero.
Arquitectura típica
Candelario mantiene intacta su arquitectura típica serrana. Los elementos que se utilizan en esta arquitectura popular son la piedra, la madera y la forja. La casa típica de Candelario cuenta con tres plantas, distribuidas de la siguiente forma: en la primera planta se encuentra el picadero, que era el lugar destinado a la realización de la matanza. La segunda planta era la destinada para la vivienda y la tercera planta, el desván, era el lugar destinado para el secado del embutido típico de Candelario y en el que son características las ventanas corredizas, cuya finalidad era la de poder moverlas según soplara la dirección del viento, para que este ayudara a la buena curación del embutido.
Gastronomía
Gozan de merecida fama los embutidos de Candelario, chorizo blanco, chorizo rojo y morcilla de calabaza. También el jamón y todos los productos derivados del cerdo. No en vano, la Villa fue durante muchísimo tiempo la principal productora de embutidos que se distribuían por toda España, incluida la Casa real, tal y como se muestra en el cuadro de Ramón Bayeu, “el Choricero de Candelario, que está expuesto en El Escorial.
Al igual que en toda la provincia de Salamanca, en Candelario se elabora el “hornazo”, bollo típico para degustar en Semana Santa, que está relleno de chorizo. En repostería destaca la “perrunilla”, una rica mantecada, dulce típico y tradicional de la zona elaborado con manteca de cerdo, huevos, harina, azúcar, aceite, limón, almendras y aguardiente o canela en rama.
Traje típico
Candelario cuenta con dos trajes tradicionales, el traje femenino, o de “candelaria”, y el traje masculino, o de “choricero”. El traje de candelaria es de gran riqueza y vistosidad, en la parte superior lleva el “jubón” de terciopelo, bordado con hilo de seda y con amplia botonadura de filigrana de oro; sobre éste se coloca el “serenero” , que es un cuadrado de paño, de color verde si la mujer es casada, amarillo si es soltera. En la aprte inferior del traje destaca el “guardapiés”, una falda lisa y sin adornos sobre la que se coloca el “manteo”, que puede ser de varios colores y con diferentes bordados. Sobrev el manteo, en la parte derecha, se lleva la “faltriquera”, que es una especie de bolso para guardar el abanico. Sin embargo, el aditamento más llamativo del traje de candelaria posiblemente sea el peinado típico, que se caracteriza por el moño inclinado hacia delante, denominado “moño de picaporte”. El traje de choricero está realizado en paño negro, lleva sombrero y en del hombro cuelga una alforja donde antaño transportaban los chorizos.
Las fuentes de Candelario
Las fuentes constituyen un elemento importante dentro de la arquitectura típica de Candelario. Hay un total de quince fuentes repartidas a lo largo de la Villa, cuya práctica totalidad cuentan con manantial propio.
Cada fuente tiene su nombre, Fuente de la Cruz de Piedra, Fuente de Perales, Fuente de al Regadera, Fuente de la Romana…, de todas ellas mana abundante agua, pura y cristalina.
Muchas de estas fuentes han sido modelo para los numerosos pintores que se han acercado a pintar a Candelario, atraídos por la belleza de su paisaje urbano y natural y cuyo nombre ha quedado reflejado en muchas de sus calles.
La Batipuerta
Uno de los elementos arquitectónicos más característicos y emblemáticos de Candelario son sus famosas “batipuertas”, realizadas todas ellas de madera. Se encuentran delante de la entrada principal de la casa y tenían una doble función, por una parte impedir que la nieve y el agua entrara dentro de las casas, ya que la puerta principal siempre permanecía abierta; por otra, su utilidad en la temporada de matanza era servir de resguardo al matarife antes de que éste diera muerte a los animales atados a las argollas situadas junto a ella.
Las regaderas
Dando un paseo por las calles de Candelario, podemos apreciar un sonido peculiar, característico y constante, el cual adquiere su mayor relevancia sobre el silencio de la noche, se trata del rumor del agua que, sea cual sea la época del año, discurre por las “regaderas” que cruzan desde lo alto de la Villa hasta su parte más baja.
Estas regaderas, que recientemente han sido dotadas de una vistosa iluminación, recogen el agua procedente de los manantiales y del deshielo de la nieve de la Sierra en las fuertes pendientes de las calles de Candelario. Un agua que suele utilizarse para el regado de las huertas cercanas a la villa.
Las fiestas de Candelario
La primera festividad de Candelario tiene lugar el día 2 de febrero, Día de la Candelaria, cuando se celebra la tradicional matanza y las mujeres de la Villa, ataviadas con su traje típico, acompañan en procesión a la Virgen.
El día 26 de julio se celebra la festividad de Santa Ana, Patrona de la Villa, con tal motivo se organiza una exhibición del traje típico. Cada segundo domingo del mes de agosto se lleva a cabo la representación popular de una boda tradicional, tal y como se realizaba a finales del siglo XIX.
Durante la Semana Santa se representa, en la Cuesta de la Romana, el “Vía Crucis viviente”, con gran participación de todos los habitantes de la villa. Igualmente, en Navidad, se representa en el mismo lugar el “Belén Viviente”.
Para más información visite: www.candelario.es
Montemayor del Río
Al igual que Béjar y Candelario, Montemayor del Río goza de la acreditación oficial como Conjunto Histórico. Esta declaración no hace más que avalar lo que con un simple vistazo del pueblo se percibe. Se mire desde donde se mire Montemayor exhibe el aspecto clásico de los pueblos medievales con las moles de la iglesia y el castillo, símbolos de los poderes eclesial y noble respectivamente, preponderando sobre el resto del casco urbano. El relativo aislamiento de esta localidad le ha permitido conservarse sin apenas modificaciones y perfectamente integrada en su entorno estructurado por el río Cuerpo de Hombre. Junto a sus orillas crecen grandes choperas que en las semanas de otoño le dan a la imagen del pueblo un bellísimo aspecto colorista. Hacia el sur priman los bosques de castaño, todavía muy explotados por los habitantes de la zona para la cestería y la tonelería, y por la parte norte la vegetación es más dispersa, compartiendo las encinas espacio con grandes roquedales de granito.
Pero adentrémonos en el casco urbano. El castillo de Montemayor, su historia, viaja paralela a la del pueblo desde que en el año 1537 el Emperador Carlos V le concediera el título de marqués a Juan de Silva y Rivera. Los Silva fueron los dueños de la gran fortaleza que preside la parte más alta del cerro. Tiene cuatro torres rematando sus esquinas, torre del homenaje y barbacana. Hasta aquí llegaba la muralla que ceñía el caserío y que se conserva sobre todo por su lado sur. La iglesia parroquial, situada justo detrás del castillo, llama la atención en su exterior por su ábside poligonal y por los canecillos que rematan la cornisa de la fachada con diferentes figuras muy curiosas. Si entramos al templo comprobamos que tiene una sola nave con un altar rematado con bóveda gótica y presidido por un magnífico retablo del siglo XVI cuyas pinturas originales han sido sustituidas recientemente. El centro del retablo está ocupado por una Virgen con Niño Jesús y la parte superior por un Calvario.
Si desde la iglesia nos desplazamos hacia el oeste, es decir hacia el centro del pueblo, nos topamos primero con una bella y amplia plaza configurada por varias edificaciones del siglo XVIII que destacan por las galerías de madera y el clásico encalado en blanco. Más interés tiene el edificio del ayuntamiento, situado en el lado sur de la plaza, con pórtico y columnario. El centro de este conjunto está presidido por una fuente con pila circular. Su remate es el antiguo rollo de justicia donde se perciben, muy erosionados, los relieves de unas armas heráldicas, posiblemente las de los marqueses de Montemayor. Cualquiera de las calles que descienden desde esta plaza van a parar al río o a sus aledaños; al llegar a él por la parte sur del pueblo podemos cruzarlo por dos puentes de muy diferente datación y aspecto: el puente de Palo y el de piedra, este último con arco ojival que delata su origen antiguo, posiblemente del siglo XIII.
Sierra de Francia
No nos equivocaremos al afirmar que se encuentra el viajero en uno de los lugares más renombrados y de mayor tradición turística de toda Salamanca.
Un medio natural montañoso, nutrido de valles cubiertos de bosques y recorridos por numerosas corrientes fluviales, favorece la elevada calidad medioambiental de la comarca que le ha valido su protección como Espacio Natural de Las Batuecas-Sierra de Francia.
Los pueblos presentan una valiosa arquitectura popular, sirviendo de singular escenario a fiestas, costumbres y tradiciones ancestrales de gran riqueza y plasticidad.
La mesa se nutre de exquisitos guisos y asados y la artesanía se diversifica para completar un conjunto armónico que indudablemente sorprenderá al visitante.
Valle de Ambroz
El Valle del Ambroz, es uno de esos rincones maravillosos que Extremadura nos ofrece. Se encuentra en el norte de la provincia de Cáceres limitando con Sierra de Bejar. Puedes encontrar entre sus lugares y sus gentes: relax, naturaleza, paisajes de ensueño, tradición e historia, todo esto aderezado con chispas de magia.
Si te gusta disfrutar de la naturaleza podrás encontrar extensos parajes de castaños y robles (por cierto, es uno de los bosques de castaños más importantes de Europa) donde el color es protagonista, te sentirás transportado a lugares de ensueño bajos sus gigantescos árboles.
Por otro lado dentro del valle disponemos de 16 rutas señalizadas para aquellos que quieran disfrutar del senderismo. Por ejemplo la ruta de los “Bosques del Ambroz”, que recorre todos los ecosistemas, empezando en los pinares de la montaña de montaña, y atravesando robledales, castaños, praderas para acabar en la dehesa. Otra ruta a la cual no te podrás resistir es la Vía de la Plata entre Baños de Montemayor y el Lindón, llena de tradición e historia. Otras rutas de interés son: la ruta del convento de la Bien Parada, La Burila, Camino Arriero, El Moralejo, Collado de En medio, El Castañar, El Nevero, La Ruta Celta (donde podremos encontrar vestigios de asentamientos celtas) y algunas otras las cuales podrás disfrutar ya sea a pie y a caballo, y en algunos casos también en quads y en bicicleta, los cuales están a tu servicio en la infraestructura turística y de ocio del Valle del Ambroz. Ten presente viajero, que siempre puedes encontrar en Ambroz una ruta en función de tu interés ya sea larga o corta, escarpada o llana.
Si te agrada el turismo cultural, Ambroz también es tu destino, por el Valle del Ambroz podemos ver la huella que distintas culturas han dejado en sus parajes, pueblos y gentes. Desde la famosa Judería de Hervás una de las más importantes de España, donde recomendamos perderse, para descubrirlos rincones escondidos, allí podrás repostar fuerzas en los restaurantes, mesones y bares de tapas de la localidad. Es posible disfrutar de uno de los museos más importantes de Extremadura en lo que respecta a Escultura y Pintura. Hablamos del museo Pérez Comendador-Leroux, la oferta cultural no acaba ahí, se puede disfrutar del museo de la Monto Clásica de Hervás donde contemplar una de las colecciones más importantes de Europa en lo que respecta al sector. Por otro lado nos encontramos con las famosas aguas termales de Baños de Montemayor, que desde época romana sirven de relax y salud.
También podrás transitar por la vía de la Plata que unía Sevilla (la antigua Hispális) con Gijón. Por otro lado podemos contemplar en la población de Abadía, la antigua abadía cisterciense, la cual en el siglo XV se convirtió en un palacio de la casa de Alba. En nuestro camino podemos observar, también a 10 minutos del Valle del Ambroz, de los restos arqueológicos de Cáparra, los cuales están próximos al valle. En las localidades de Segura de Toro y Casas del Monte podrás encontrar también restos de asentamientos celtas, los cuales nos dan una visión más aproximada de aquella época y de sus pobladores.
A la hora de la gastronomía no puedes dejar de lado los productos típicos de la zona, las exquisitas carnes, ya sea de cordero, ternera, embutidos, etc. Delicioso y de calidad es pimentón siendo el centro neurálgico de este producto la localidad de Aldeanueva del Camino. Otro producto estrella son las cerezas del Ambroz, donde la variedad de sabores y tipos hacen que sea una zona de gran importancia dentro del sector.
La diversión y ocio son uno de sus fuertes, ya sea verano, otoño, invierno o primavera. A finales del mes de junio te divertirás viendo en Hervás la representación de “Los Conversos” donde se recrea por parte de los habitantes del pueblo, las singularidades y características de aquella Judería y de sus gentes. Hervás ha celebrado su décimo aniversario en el año 2005 de dicha representación.
En Otoño, podrás disfrutar del “Otoño Mágico”, lleno de actividades culturales ya sea para los viajeros como para los lugareños, donde tú viajero, eres tan participe como el que más. Siempre te puedes acercar a las fiestas locales de sus pueblos, como Sto. Domingo de Guzmán en Abadía a principios del mes de agosto. En Aldeanueva del Camino el 3 y 4 de febrero S.Blas. En Baños de Montemayor S. Ramón 30 y 31 de Agosto. Los Mártires el 20 de enero en Casas del Monte. El 16, 17 y 18 de enero S. Antonio en La Garganta. En Gargantilla el 25 de enero. En Hervás los días 14, 15 y 16 de Septiembre con las fiestas del Cristo de la Salud. Ya por último, el 22 de junio S. Juan en Segura de Toro.
En resumen viajero, si quieres sentir el sabor de los lugares atemporales, llenos de magia y tradición y a la vez estar inmerso en un paisaje de ensueño, no lo dudes, el Valle del Ambroz es tu sitio.
Valle del Jerte
Aunque el valle del Jerte se asocia principalmente con el “cerezo en flor” (por cierto, una auténtica maravilla), lo cierto es que esta comarca ofrece al viajero un montón de posibilidades. Os voy a contar un poquito las cosas que podéis hacer.
1- El Valle del Jerte es un lugar ideal para ruteros y caminantes. Si lo que buscas es una ruta corta pero espectacular, sin duda os recomiendo la Garganta de la Nogaleas (con hermosas cascadas) en Navaconcejo (no es demasiado adecuada para niños pequeños). Si queréis una ruta más larga no dejéis de visitar la Garganta de los Infiernos, con una zona de baño, Los Pilones, de auténtico lujo (se trata de charcos sobre roca erosionada). Y si lo que os gustan son las grandes rutas, podéis atravesar la montaña del valle del Jerte a la Vera por la ruta de Carlos V (esta ruta comienza en Tornavacas). Lo cierto es que existen infinidad de posibilidades para senderistas (podéis obtener más información en la oficina de turismo que se encuentra en Cabezuela del Valle llamando al 927 47 25 58).
2- No dejéis de visitar “Valle del Jerte Parque Aventura”, es un nuevo parque situado entre grandes pinos que permite disfrutar de la naturaleza haciendo recorridos de arbol en arbol. Hay varios circuitos, uno de ellos infantil. Cuidado con el circuito Rojo, para los más intrépidos, con una tirolina final de más de 80 metros (www.valledeljerte-parqueaventura.com).
3- En lo alto del puerto de Tornavacas merece la pena visitar el “mirador del Valle” para deleitarnos con una contemplación generosa de toda la comarca. Y para aprovechar el desplazamiento quizás merezca la pena parar en este pueblo (Tornavacas) y dar un paseo por sus calles. Es este quizás el pueblo mejor conservado de toda el valle y, sin duda, uno de los más típicos.
4- Si os gusta el turismo cultural, es obligatorio visitar Plasencia. Esta ciudad se encuentra a la entrada del valle y atesora auténticas obras de arte en forma de monumentos y edificios históricos. Aquí encontraréis la catedral más hermosa de toda Extremadura (realmente se trata de una doble catedral absolutamente impresionante). Por otra parte, podemos hacer una salida para visitar Garganta La Olla, pueblo típico verato, y el monasterio de Yuste, donde pasó sus últimos días el emperador Carlos V ( ambos se encuentra muy cerca. Debemos subir a Piornal y desde allí directos hasta Garganta La Olla). Otra salida que puede resultar interesante será la que podemos realizar a Hervás y su famoso barrio judío a través del Puerto de Honduras (cuidado con los que tengan vértigo). Allí podéis visitar el museo de la moto (superchulo, pero quizás un poco caro).
5- Para los que gustan de investigar las formas de vida de los antiguos moradores, encontraréis en el término municipal de El Torno un total de 145 chozas, chozos, zagurdas y majadas que componen un conjunto arquitectónico de gran valor, declarado por la Junta de Extremadura Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura. Todo conforma un conjunto de construcciones agropecuarias que nos retrotrae en el tiempo a la forma de vida de sus moradores.
6- Hablar del Valle del Jerte es hablar de agua en abundancia. Si quieres daros un buen chapuzón os sirve prácticamente cualquier punto. En Jerte y Cabezuela encontraréis piscinas naturales con chiringuito y en Piornal un polideportivo completo con tres piscinas (de pago).
7- Si no queréis tener problemas para comer es aconsejable llegar con tiempo (en determinadas épocas del año la afluencia es muy alta). En este aspecto quizás el pueblo mejor equipado y con una mayor oferta se Jerte. Para otras cuestiones, recordad, la oficina de turismo se encuentra en Cabezuela del Valle y su teléfono es el 927 47 25 58).
El Barco de Ávila
El Barco de Ávila, está situado en el límite de las provincias de Salamanca, Cáceres y Ávila, al suroeste de ésta, siendo cabeza natural de la comarca formada por los Valles del Tormes y del Aravalle. Conjunto Histórico-Artístico. Clima continental, con inviernos fríos y veranos suaves. El término municipal tiene una extensión de 12, Km2. La altitud a la que nos encontramos sobre el nivel del mar es de 1.009 metros.
Los orígenes de la localidad se vinculan a los vetones, que iniciaron las obras del Castro en la colina dominante, frente al paso de las aguas del río. Los romanos tendieron el puente para unir esta zona estratégica con la calzada que llegaba al norte en dirección a Extremadura. Pasados los siglos, el Castro se convirtió en el Castillo de Valdecorneja, segunda morada del Gran Duque D. Fernando Álvarez de Toledo, alrededor del cual, fue creciendo la población.
Como consecuencia de la ocupación árabe se mejoró notablemente la agricultura y se procedió a la construcción de pozos de agua dulce. En aquella época casi todas las casas de la calle Mayor la poseían para poder abastecer en los asedios al recinto amurallado. Los nombres de Navamorisca, Navalmoro y Navamures recuerdan la ocupación mahometana. También fue notable la presencia judía en este pueblo, dedicándose a ejercer los más provechosos y artísticos oficios. Según afirma en su libro D. Nicolás de la Fuente Arrimadas, el rey Alfonso VIII concedió un Fuero a esta Villa. Se trataba de un documento que establecía los derechos y deberes de las autoridades y los vecinos. Establecía la libertad de cultos y fijaba actos que fueran objeto de sanción. También establecía la celebración de dos ferias anuales a celebrarse en marzo y octubre, mientras que el Duque de Alba dio permiso para celebrar otra en mayo y dentro del s. XX se autorizó la celebración de otra en agosto.
El Barco de Ávila es un punto importante de la ruta abulense del Descubrimiento de América. El clérigo Pedro de la Gasca Llegó al Perú en 1546 y pacificó el territorio, autorizó diversas expediciones y fundó la ciudad de La Paz y la ciudad del Barco- Juan Maldonado y Ordóñez de Villaquirán fundó en Venezuela la Villa de San Cristóbal, en la región de Táchira, el día 31 de marzo de 1561. De El Barco de Ávila, también procedía uno de los primeros navegantes de la “Santa María” que en todas las referencias aparece con el nombre de Juan del Barco.
A principios del mes de noviembre de 1556, Carlos I de España y V de Alemania descansó en esta localidad en su viaje al Monasterio de Yuste, camino del puerto de Tornavacas, donde dijo: “Ya no franquearé otro puerto que el de la muerte”.
Principales monumentos
Sobre todos los monumentos de El Barco de Ávila destaca el Castillo de Valdecorneja, construido sobre un castro vetón que fue destruido por los romanos. Fue edificado en el siglo XII y reconstruido en el siglo XIV. Su perímetro es cuadrado, la superficie puede calcularse en 1.700 m2, sin tener en cuenta las dependencias desaparecidas como el foso y contrafoso, el rastrillo, el palomar, las caballerizas... La puerta principal es de arco gótico con grandes dovelas. A la derecha de la puerta, se alza defendiendo dicha puerta la torre del homenaje, cuadrada, desde la cual se accede a las almenas y torreones. Desde ellos se domina todo el valle y las sierras circundantes. Ha sido restaurado varias veces, respetando su perímetro original, debido a las incontables batallas que ha sufrido e intentos de incendio y bombardeos. Al iniciarse la segunda mitad del siglo XIX quedó habilitado como cementerio municipal. Por ello aumentó su deterioro al arrancar el pavimento y grandes oquedades en sus muros. Actualmente ha sido restaurado y reparado el pavimento y la torre del Homenaje. Es utilizado para los actos culturales que se celebran en esta localidad. Una leyenda popular que habla de un misterioso túnel que partía del Castillo, iba por debajo del Río Tormes y llegaba a la torre del Prado Cubo.
Las murallas, como se puede observar por sus restos, partían del Castillo y rodeaban el viejo pueblo del Barco. El trazado actual es del siglo XII y se debe su edificación igual que las de Ávila, Salamanca y Segovia a D, Ramón de Borgoña, marido de la primera señora de Valdecorneja. Tenía cuatro puertas, la del Campillo o de la Horcajada, actualmente derribada, y la de Piedrahíta o del Ahorcado, la única puerta que permanece en pie, reconstruida en el siglo XVI; con arco de medio punto y torres avanzadas para su defensa, una frente al Puente Románico, la puerta del Puente, y la puerta de la Villa denominada de la Ribera o de la Regadera.
La Casa del reloj fue una antiquísima Casa Consistorial que se derribó en el siglo XVIII, se alzó de nuevo con paredes de piedra labrada y mampostería de inconfundible traza castellana, Sobre el balcón que da al “Arvejo” se colocó el Reloj de la Villa y la torreta metálica que sostiene su campana. La Iglesia Parroquial, declarada monumento nacional, data del siglo XII. Sus primitivos ábsides románicos fueron demolidos en el siglo XIV y reemplazados por los actuales góticos. Las bóvedas de crucería, también del siglo XIV, que sustituyeron a las primitivas de madera se apoyan sobre tres grandes pilares, cruciformes, de base hexagonal y con columnas de apoyo de capitel liso. En siglo XV aparece el coro alto, a los pies de la iglesia, muy del gusto de la época Esta iglesia cuenta con un impresionante órgano barroco, junto al coro, que se sustenta en un robusto arco carpanel, añadido en la misma época que la Sala Capitular. El órgano lo construyó José de la Rea entre los años 1771 y 1773, con dos teclados, veinticuatro registros y tres fuelles. En el museo parroquial, además, se pueden contemplar diversas piezas interesantes.
El Puente Románico tiene todos los caracteres de la arquitectura romana: anchas pilas de sillares almohadillados, machones, estribos y ocho arcos, todos distintos. Siendo este pueblo un paso obligado a las calzadas, es fácil suponer que los romanos construyeran este puente inicialmente.
Otros monumentos destacados son: La Ermita del Santísimo Cristo del Caño, el Edificio de la Cárcel, la Casa de los Balcones, la Casa de Recaudación, la Ermita de San Pedro de El Barco, la Casa de los Gascas y el edificio del Ayuntamiento.
Gastronomía
El plato típico tradicional que ha dado fama a esta localidad son las judías: finas, suaves, mantecosas y selectas. Están incluidas en el Registro de Denominación Específica del Ministerio de Agricultura.
Otros platos tradicionales son las llamadas “patatas revueltas”.. Las sencillísimas y apetitosas sopas de ajo, su variante llamada “sopa de cachuela” y la llamada cazuela o “sopa borracha” que se elabora con fritura de manzanas y rebanadas de pan, azúcar, canela y vino, un plato se elabora únicamente en la Festividad de Todos los Santos. El menú tradicional se completa con las excelencias de la carne de cordero, cabrito, ternera y cochinillo y se complementa con postres tales como: huesillos, torrijas, mantecados o perronillas.
Fiestas
Existen en esta localidad tres fiestas principales: la fiesta de Santiago o de los Quintos: del 21 al 25 de julio; fiestas en honor a San Pedro del Barco, del 9 al 12 de agosto; fiestas en honor al Santísimo Cristo del Caño, el primer fin de semana de septiembre y viernes anterior, que son las fiestas patronales. Durante estas fiestas se celebran verbenas en la Plaza de las Acacias y en la Plaza Mayor. Esta localidad cuenta con dulzaina, Banda de Cornetas y Tambores y Banda Municipal de Música. Los festejos taurinos se celebran en la plaza de toros que data de 1889.
En lo que se refiere a las ferias de ganado, desde el año 1991, el calendario queda como sigue: 7 y 21 de enero, 21 de febrero, 2 y 21 de marzo, 21 de abril, 7 y 21 de mayo,21 de junio, 21 de julio, 10 y 21 de agosto, 21 de septiembre, 13 y Mercado de los Santos (último lunes de octubre), 21 de noviembre, 21 de diciembre.
Información turística
Flora y Fauna de la Zona
Trabajos de verano
|